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El poder del marketing político

  • Foto del escritor: Adrián Guerrero
    Adrián Guerrero
  • hace 10 horas
  • 11 min de lectura
¿Qué enseñan las campañas presidenciales más comentadas del mundo sobre comunicación, narrativa y posicionamiento?

Marketing político · Comunicación estratégica · Branding · Opinión pública · Caso Colombia · AX Studios


Hay una frase que se repite mucho en el mundo creativo: “la mejor campaña no siempre gana, pero nadie gana sin una campaña”.


Durante años se habló del marketing político como si fuera un accesorio: un buen logo, unos videos emocionales, una agencia que diseñara piezas y una pauta bien segmentada. Hoy eso quedó atrás. Las campañas presidenciales modernas funcionan más como el lanzamiento global de una marca que como una estrategia electoral tradicional.


Las elecciones ya no se ganan únicamente en plazas públicas o debates televisados. Se disputan en algoritmos, comunidades digitales, posicionamiento narrativo, velocidad de respuesta, construcción simbólica y consistencia visual.


Y por eso, independientemente de la postura ideológica de cada persona, cada vez que un candidato logra instalarse en la conversación pública aparece la misma pregunta:


¿Ganó el candidato… o ganó la estrategia?


La respuesta corta es: ninguna campaña gana sola. Pero ignorar el peso del marketing político hoy sería como intentar competir en Fórmula 1 sin aerodinámica.


El nuevo escenario: cuando una campaña presidencial empieza a parecerse al lanzamiento de una gran marca


Durante décadas el marketing comercial y el político caminaron separados.


Las empresas hablaban de posicionamiento, embudos, reconocimiento y conversión.La política hablaba de programas, partidos y movilización territorial.


Hoy usan prácticamente el mismo lenguaje.


Un candidato compite por:

  • Atención.

  • Recordación.

  • Diferenciación.

  • Afinidad emocional.

  • Comunidad.

  • Conversión (voto).


En otras palabras: una elección moderna es una batalla por ocupar espacio mental.


Esto no significa que el marketing reemplace las ideas o la gestión pública. Significa que, incluso cuando existen ideas fuertes, alguien tiene que lograr que millones de personas las entiendan, las recuerden y las compartan.


Y ahí aparece el ecosistema creativo.


Marketing político: descubre cómo las campañas presidenciales más influyentes del mundo transformaron la comunicación moderna y qué pueden aprender las empresas sobre branding, narrativa, posicionamiento y estrategia creativa para crecer.

Colombia 2026: cuando una campaña entendió que la política también compite por atención


Si hay un caso reciente que merece entrar en la conversación internacional sobre marketing político, es Colombia 2026.


Más allá de cualquier lectura ideológica o del resultado electoral, la campaña de Abelardo de la Espriella dejó una pregunta que probablemente será estudiada durante años en comunicación estratégica:

¿Cómo un candidato sin trayectoria política tradicional logró construir una presencia tan dominante en la conversación pública?



Pero más interesante que el resultado fue observar el mecanismo.

Porque esta no fue una campaña diseñada como una candidatura tradicional.

Fue construida como una marca.


Marketing político: descubre cómo las campañas presidenciales más influyentes del mundo transformaron la comunicación moderna y qué pueden aprender las empresas sobre branding, narrativa, posicionamiento y estrategia creativa para crecer. Abelardo de la Espriella presidente. AX Studios

Del candidato al símbolo

Uno de los elementos más llamativos fue la construcción de identidad.


La campaña no giró únicamente alrededor del nombre del candidato. Construyó una arquitectura simbólica completa alrededor de conceptos como patria, firmeza, orden, independencia y recuperación.


El nombre del movimiento —Defensores de la Patria— y expresiones recurrentes como “Firmes por la Patria” terminaron funcionando más como una declaración de pertenencia que como simples consignas electorales.


Desde el punto de vista creativo esto es extremadamente interesante. Porque un slogan normalmente busca ser recordado. Aquí parecía buscar algo diferente:

Ser adoptado.


Hay una diferencia enorme.

Un mensaje recordado ocupa memoria.

Un mensaje adoptado empieza a formar identidad.

Y cuando eso ocurre, las campañas dejan de depender únicamente del presupuesto porque las personas empiezan a distribuir el mensaje voluntariamente.


La campaña como narrativa de personaje

Otro elemento que vale la pena observar fue la construcción del candidato.


Durante años, muchas campañas latinoamericanas buscaron parecer institucionales.

Esta campaña hizo algo distinto.


Aberlardo de la Espriella, Firmes por la patria - Marketing político AX Studios

Construyó una figura con rasgos muy claros:

  • Outsider frente al sistema tradicional;

  • lenguaje directo

  • presencia mediática permanente;

  • estética reconocible

  • narrativa de confrontación

  • comunicación emocional de alto contraste.


Distintos análisis posteriores señalaron que parte del posicionamiento se apoyó en una imagen de liderazgo fuerte y en una relación directa con la audiencia, reduciendo intermediarios tradicionales.


Eso no significa que el marketing haya definido por sí solo el resultado.

Sería una simplificación peligrosa.


Factores económicos, sociales, percepción del gobierno saliente, participación electoral y movilización territorial siguen siendo variables enormes. La participación alcanzó niveles históricamente altos y la votación estuvo entre las más competitivas registradas en el país. Pero ignorar el componente comunicacional sería igual de equivocado.



Lo más interesante: la campaña entendió que hoy competir significa ocupar espacio mental

Quizá la enseñanza más poderosa del caso colombiano no tiene que ver con política.

Tiene que ver con marcas.


La campaña pareció comprender algo que en creatividad repetimos constantemente:

la atención ya no se gana solo siendo visible.


Se gana siendo reconocible.


En un entorno donde todos publican, pautan y hablan más fuerte, quien logra condensar una idea en pocas palabras tiene una ventaja enorme.


“Firmes por la Patria” no explicaba un plan de gobierno.

Explicaba una sensación.


Y eso, para bien o para mal, es una de las herramientas más poderosas que existen en comunicación.


Porque las personas rara vez repiten documentos.

Repiten historias.


Y cuando una historia logra sentirse más grande que quien la cuenta, deja de parecer campaña y empieza a convertirse en fenómeno cultural.


El fenómeno internacional del marketing político: campañas donde el marketing cambió la conversación


Colombia no es un caso aislado.


Cuando hablamos de marketing político moderno, no hablamos simplemente de publicidad electoral. Hablamos de campañas que lograron modificar la forma en que se construye opinión pública, se consume información y se movilizan comunidades.


Estos son algunos de los casos más estudiados internacionalmente.


Estados Unidos (2016 y 2024): Donald Trump y el poder de dominar la conversación


Pocas campañas han sido tan estudiadas desde la perspectiva del marketing político como las presidenciales de Donald Trump. Independientemente de la posición política de cada lector, su impacto en comunicación electoral es difícil de ignorar.


En 2016 ocurrió algo que muchos analistas no anticiparon: una campaña con menor gasto publicitario tradicional que algunos competidores consiguió ocupar una porción desproporcionada del espacio mediático.


¿Cómo?


No por volumen de anuncios, sino por dominio narrativo.


La estrategia se apoyó en varios principios que hoy se estudian ampliamente:

  • Mensajes extremadamente simples y repetibles.

  • Construcción de identidad fuerte alrededor del candidato.

  • Comunicación directa y permanente.

  • Uso intensivo de medios ganados (earned media).

  • Generación constante de conversación digital.

  • Capacidad de transformar controversia en visibilidad.


Marketing político: descubre cómo las campañas presidenciales más influyentes del mundo transformaron la comunicación moderna y qué pueden aprender las empresas sobre branding, narrativa, posicionamiento y estrategia creativa para crecer. Donald Trump

La campaña convirtió plataformas sociales en un canal principal de distribución política, reduciendo parcialmente la dependencia de formatos tradicionales.


En 2024, con una infraestructura digital mucho más sofisticada que en su primera campaña, el fenómeno evolucionó aún más: contenido distribuido orgánicamente, comunidades hiperactivas y una capacidad extraordinaria para mantenerse en el centro de la conversación pública.


Para marketing, una de las lecciones más relevantes fue esta:

la visibilidad sostenida puede convertirse en ventaja competitiva cuando existe una narrativa consistente detrás.


Estados Unidos (2008): Barack Obama y el nacimiento de la campaña digital moderna


Si Trump transformó el control de la conversación, Barack Obama transformó la organización digital. La campaña presidencial de 2008 sigue siendo considerada uno de los mayores puntos de inflexión en marketing político contemporáneo.


Fue una de las primeras campañas en integrar de manera masiva:

  • Branding consistente.

  • Diseño gráfico profesional.

  • Storytelling centralizado.

  • Base de datos y segmentación.

  • Microdonaciones.

  • Movilización digital.

  • Contenido pensado para comunidad.


Marketing político: descubre cómo las campañas presidenciales más influyentes del mundo transformaron la comunicación moderna y qué pueden aprender las empresas sobre branding, narrativa, posicionamiento y estrategia creativa para crecer. Barack Obama AX Studios

El símbolo “O”, la dirección visual y el tono comunicativo lograron que millones de personas sintieran que participaban en algo más grande que una elección. Muchos especialistas consideran que ahí comenzó la transición de campañas políticas hacia modelos similares al lanzamiento de grandes marcas globales.


El aprendizaje fue enorme:

las personas apoyan ideas, pero se movilizan por pertenencia.




Francia (2017): Emmanuel Macron y la construcción acelerada de una marca política


La elección presidencial francesa de 2017 también suele aparecer como caso de estudio.

Lo interesante no fue únicamente el resultado.

Fue la velocidad con la que se construyó reconocimiento.

Con una estructura relativamente nueva frente a partidos tradicionales, la estrategia apostó por:

  • posicionamiento visual moderno;

  • mensajes compactos;

  • narrativa optimista;

  • fuerte integración digital;

  • consistencia entre imagen y discurso.


Marketing político: descubre cómo las campañas presidenciales más influyentes del mundo transformaron la comunicación moderna y qué pueden aprender las empresas sobre branding, narrativa, posicionamiento y estrategia creativa para crecer. Macron

El caso francés demostró algo importante para cualquier empresa:

la percepción de novedad puede convertirse en ventaja cuando está respaldada por una narrativa clara.


El Salvador (2019): comunicación permanente y construcción de comunidad digital


Otro fenómeno ampliamente analizado internacionalmente ha sido el modelo de comunicación digital desarrollado alrededor de Nayib Bukele.


Más allá del debate político, desde el punto de vista del marketing el caso llamó la atención por:

  • uso intensivo de plataformas sociales;

  • mensajes diseñados para compartirse;

  • comunicación directa sin tantos intermediarios;

  • velocidad de reacción;

  • construcción de estética reconocible.


Marketing político: descubre cómo las campañas presidenciales más influyentes del mundo transformaron la comunicación moderna y qué pueden aprender las empresas sobre branding, narrativa, posicionamiento y estrategia creativa para crecer. Bukele

La campaña evolucionó hacia una lógica de comunicación permanente donde prácticamente desapareció la separación entre campaña y gobierno.


Para las marcas existe una enseñanza poderosa:

la frecuencia sin coherencia desgasta; la frecuencia con identidad fortalece posicionamiento.


India (2014–2019): Narendra Modi y la campaña a escala masiva


India representa uno de los ejemplos más grandes de sofisticación comunicacional.

En uno de los entornos electorales más complejos del planeta, la estrategia destacó por:

  • segmentación regional;

  • contenido hiperlocalizado;

  • múltiples idiomas;

  • eventos híbridos;

  • fuerte presencia digital;

  • integración entre territorio y tecnología.


Marketing político: descubre cómo las campañas presidenciales más influyentes del mundo transformaron la comunicación moderna y qué pueden aprender las empresas sobre branding, narrativa, posicionamiento y estrategia creativa para crecer. Modi

El volumen era impresionante.

Pero el verdadero diferenciador fue mantener una historia central coherente mientras millones de personas consumían versiones distintas del mensaje.


Para cualquier agencia creativa esto deja una conclusión clara:

la escala no destruye la identidad cuando existe una estrategia sólida detrás.



Cuando una campaña deja de vender y empieza a crear significado


Existe una idea que suele incomodar tanto en política como en negocios:

Las personas rara vez toman decisiones completamente racionales.


La evidencia en comportamiento del consumidor, psicología política y economía conductual lleva años mostrando algo parecido: primero sentimos, luego justificamos. Por eso las campañas modernas dejaron de enfocarse únicamente en transmitir información. Ahora buscan construir significado.


Un candidato ya no compite únicamente contra otro candidato.

Compite contra:

  • la saturación digital,

  • el cansancio informativo,

  • la desconfianza,

  • el algoritmo,

  • y el tiempo limitado de atención.


Y aquí aparece una lección extremadamente útil para empresas.

Porque el mismo fenómeno ocurre cuando una empresa sale al mercado.

Tu competencia no es solo quien vende algo parecido.Tu competencia es cualquier cosa que le robe atención a tu cliente.


La creatividad no gana elecciones (ni mercados), pero cambia quién entra a la conversación


Este es uno de los errores más comunes cuando se habla de campañas exitosas.

Se suele pensar que el marketing tiene poderes casi mágicos.


No funciona así.


El marketing difícilmente convierte una mala propuesta en una victoria sostenida. Pero sí puede amplificar una propuesta fuerte, acelerar reconocimiento, generar recordación y reducir fricción para que las personas conecten con un mensaje.


Eso aplica exactamente igual para política y para empresas.


Una empresa puede tener el mejor producto del mercado y seguir siendo invisible. Puede tener mejor servicio, mejores precios y más experiencia. Pero si comunica peor que su competencia, probablemente perderá oportunidades.


En el otro extremo, marcas que construyen una narrativa clara suelen dominar categorías completas.


No porque sean necesariamente mejores.

Sino porque son más fáciles de entender.


El nuevo trabajo de las agencias creativas: construir sistemas de influencia


Durante mucho tiempo se pensó que una agencia era quien hacía anuncios.

Hoy eso es una pequeña parte del trabajo.


Las campañas presidenciales modernas y las marcas más relevantes del mundo muestran que el verdadero valor está en diseñar ecosistemas.


Un ecosistema donde:

la identidad visual hable el mismo idioma que la estrategia,la estrategia conecte con contenido,el contenido conecte con publicidad,la publicidad conecte con conversión,y la conversión se convierta en reputación.


Ese trabajo ya no es solo diseño.

Es arquitectura de percepción.


Por eso vemos que cada vez más campañas políticas incorporan:

  • branding;

  • narrativa transmedia;

  • experiencia digital;

  • producción audiovisual;

  • datos;

  • contenido editorial;

  • estrategia social;

  • optimización continua.


Y exactamente por eso las empresas también están migrando hacia modelos más integrados.


Lo que las empresas deberían aprender del marketing político (sin hacer política)

Hay algo profundamente humano que el marketing político ha entendido mejor que muchas empresas: las personas no se mueven únicamente por argumentos. Se mueven por significado.


Cuando alguien vota, compra, recomienda una marca o decide seguir un proyecto, pocas veces está reaccionando solo a una lista de beneficios racionales. En el fondo está respondiendo a una pregunta mucho más íntima: ¿esto representa algo con lo que quiero conectar?


Y ahí aparece una reflexión incómoda.


Muchas empresas siguen creyendo que comunicar consiste en publicar más, invertir más o hablar más fuerte que el resto. Pero el mercado ya no funciona así. Hoy vivimos en un entorno donde todos están hablando al mismo tiempo y donde la atención se convirtió en uno de los recursos más escasos del planeta.


Por eso las campañas políticas más efectivas del mundo —independientemente de su ideología o resultado— entienden algo que las marcas deberían observar con humildad: no intentan decirlo todo. Intentan dejar una idea clara en la mente de las personas.


Ese principio parece simple, pero cambia completamente la forma de construir una marca.


Porque una empresa no compite únicamente contra otras empresas. Compite contra el ruido. Contra el cansancio digital. Contra cientos de estímulos diarios que intentan ocupar el mismo espacio mental de su cliente.


Y cuando una marca no tiene claridad sobre quién es, alguien más termina definiéndola.


Lo he visto demasiadas veces.


Empresas extraordinarias con equipos brillantes, productos sobresalientes y años de experiencia que terminan siendo percibidas como una opción más porque nunca construyeron una narrativa capaz de sostener su valor.


Mientras tanto, otras organizaciones —a veces con menos trayectoria— logran crecer porque entendieron que una marca no es un logo, una web o una campaña. Es una idea tan clara que las personas pueden reconocerla incluso cuando el logo desaparece.


Esa es quizá una de las grandes lecciones del marketing político moderno.


Las personas no recuerdan datos. Recuerdan símbolos.


No recuerdan procesos. Recuerdan momentos.


No recuerdan publicaciones aisladas. Recuerdan historias.


Y cuando una historia está bien construida, ocurre algo extraordinario: deja de sentirse como comunicación y empieza a sentirse como cultura.


Por eso creo que el trabajo creativo cambió para siempre.


Durante mucho tiempo se pensó que una agencia era quien llegaba al final del proceso para “hacer que algo se vea bonito”. Hoy una agencia realmente valiosa entra mucho antes. Ayuda a descubrir qué historia vale la pena contar, cómo traducirla visualmente y cómo construir un sistema para que sobreviva al tiempo.


Diseñar ya no es decorar.


Diseñar es tomar decisiones sobre percepción.


Es definir cómo una empresa será recordada cuando no esté presente.


Es construir confianza antes de pedir una venta.


Es crear significado antes de pedir atención.


Y quizá por eso las organizaciones que más crecen no son necesariamente las que tienen más presupuesto, sino las que entienden que cada punto de contacto comunica algo: una reunión, un correo, una pieza gráfica, una campaña, una página web, un video, una interacción.


Todo suma o todo resta.


Desde AX Studios observamos estos fenómenos con una mezcla de fascinación y responsabilidad. Porque detrás de cada gran campaña, cada marca memorable y cada movimiento que logra conectar con millones de personas aparece la misma pregunta:


¿Qué estamos haciendo sentir realmente?


Porque al final, ya sea una elección presidencial o una empresa que apenas comienza, nadie recuerda para siempre quién habló más.


Pero sí recuerdan quién logró hacer que algo importara.






Marketing político: descubre cómo las campañas presidenciales más influyentes del mundo transformaron la comunicación moderna y qué pueden aprender las empresas sobre branding, narrativa, posicionamiento y estrategia creativa para crecer.


Bibliografía e inspiración
  • Kotler, Philip & Keller, Kevin — Marketing Management (Pearson).

  • Kahneman, Daniel — Thinking, Fast and Slow.

  • Cialdini, Robert — Influence: The Psychology of Persuasion.

  • Harari, Yuval Noah — Sapiens (capítulos sobre narrativas colectivas).

  • Harvard Business Review — artículos sobre political branding y persuasion.

  • Journal of Political Marketing — estudios sobre comunicación electoral.

  • Pew Research Center — Digital News & Political Communication reports.

  • Edelman Trust Barometer — confianza institucional y percepción pública.

  • Reuters Institute Digital News Report.

  • Nielsen — estudios de comportamiento y recordación de marca.

  • McKinsey — reportes sobre construcción de marca y crecimiento.

  • Campaigns & Elections Magazine — análisis de campañas internacionales.

  • Keller, Kevin — Brand Equity Models.

  • IPA Effectiveness Awards — estudios sobre impacto de creatividad.

  • World Advertising Research Center (WARC) — reportes sobre eficacia creativa.



Las enseñanzas del marketing político

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